Inicio 2017-07-11T04:25:08+00:00
PATRICIA FRANCO
LUISA MANRIQUE
LUZ ESTELA BAUTISTA
ESPERANZA ARBOLEDA

Resumen del Proyecto

Durante seis años de seguimiento, Vencedoras de Batalla narra las historias de cuatro mujeres dedicadas a la prostitución. Muestra de manera honesta y cercana sus batallas más íntimas y personales. Sus proyectos, los múltiples intentos por conformar una familia, las dificultades de encabezar un proceso de cambio. Es ahí donde la fuerza para combatir al desamor,  la enfermedad y  las consecuencias del propio oficio, se revela en la capacidad que cada una de ellas ha tenido para levantarse, reinventarse y superar los altibajos de una vida ciertamente intensa.

Sinopsis

Año 2010, Centro de Bogotá. Al interior del Barrio San Bernardo vemos a más de  cincuenta trabajadoras sexuales con sus rostros llenos de preocupación; serán   desalojadas por orden de la Alcaldía de la ciudad sin un arreglo a la vista.

Cuatro mujeres envueltas en este conflicto, cuentan su historia, su presente y su futuro incierto, 6 años encontrando a la mujer detrás del oficio, cuatro sentires de la prostitución Luisa, Patricia, Esperanza y Liliana. Ellas han logrado convocar a sus compañeras y participan activamente en reuniones y actividades que nutren y dan forma al colectivo llamado “Vencedoras de Batallas”.

Esperanza de 70 años y su soledad, un auto castigo dado por sus 50 años en el oficio, una mujer maternal, católica y actual compañera de uno de sus clientes. Patricia, nunca conoció otro oficio, la relación con su nueva pareja y la búsqueda de un futuro no parecido al de ella para sus hijos es el motor de su existencia, es Hija de un contexto violento y desesperanzador. Luisa de 33 años, líder innata, busca cambios sociales para las personas que ejercen su oficio, actual prostituta, su historia se convierte en una cura al desamor. Estela decide adoptar el nombre de Lili para dejar un pasado difícil, la prostitución es una manera de ser libre y autónoma con su nueva identidad, anhela ser actriz.

TRATAMIENTO

Partimos de Acciones sin intervención, escenas realistas, testimonios a cámara e imágenes que contraponen la realidad con los discursos, llevando al espectador hacia un espacio onírico y/o simbólico. Estos  son los recursos básicos con los que se construye este documental.

Utilizamos el modo de observación y el acompañamiento como modus operandi para generar una cercanía con los personajes, gracias a la cual una entrevista se transforma en diálogo entre cómplices, y el documental en sí, en una exhibición libremente asumida y compartida por las protagonistas, quienes han venido apropiándose de su historia y de la presencia de este otro espectador que busca también contraponer los puntos de vista personales con lo que las propias situaciones cuestionan o refuerzan, según el caso.

Por las condiciones mismas de las locaciones donde se ha filmado, se ha trabajado de la manera más sencilla posible: con luz natural, el sonido directo y aprovechando lo más posible la acústica de los espacios. Nuestro mayor tecnicismo se resume en la utilización de un equipo profesional para capturar buen video y buen audio.

Con tomas subjetivas y cámara en mano, avanzamos por las calles del centro histórico de Bogotá, pasando por algunos de sus lugares emblemáticos como la 7ma, La Candelaria y la Plaza Bolívar, cuyos adornos y eventos públicos nos sitúan en tiempo y espacio.  El Barrio San Bernardo, hostil, sólo nos permite desnudarlo de refilón; la mayor parte del tiempo, la cámara yace escondida. La cámara se siente más segura, en cambio, al interior del bar de Doña Betty, del Club de las Casadas (como le dicen ellas) y los cuartos de las Residencias.

En las casas de las protagonistas, una cámara intimista y  descriptiva, hace énfasis en los objetos de afecto y en las condiciones de los inmuebles que, en la mayoría de los casos, se avista la precariedad en la que viven sus habitantes. Por momentos, la cámara se abre e imágenes de refuerzo nos permiten situarnos aún más en el paisaje, plenamente urbano.

La grabación del sonido está encaminada a transmitir la sensación de estar ahí. En la mayoría de las locaciones el sonido directo es registrado de manera tradicional. Posteriormente, durante la fase del diseño sonoro se reconstruirán los ambientes que predominan en cada una de las historias por medio de sonidos incidentales, respetando los silencios y ruidos que los acompañan, pero poniendo énfasis en lo que queremos resaltar de los testimonios de nuestros personajes.

En algunos momentos, la saturación sonora donde fragmentos de frases y palabras sueltas logran construir un discurso armado por muchas voces, también será utilizado como recurso para condensar el sentir y pensar de estas mujeres.

En cuanto al trabajo de composición musical, se intenta sacar provecho de algunos temas  de cantina y populares que denotan el gusto y sensibilidad de las protagonistas, llevándolos a un estilo plenamente contemporáneo, de orquestación de cámara, minimalista. El uso de leif motivs o pequeñas piezas que siguen el curso de la narración, ayudan a resaltar e intensificar las emociones que yacen en las situaciones que las protagonistas viven y describen.

Este documental utiliza sólo archivos fotográficos de las propias protagonistas, el material recogido durante el rodaje.

El montaje busca sobre todo construir situaciones y/o escenas. Los testimonios a cámara se reducen a momentos muy puntuales, a cambio de secuencias de acciones donde la voz en off cuestiona o refuerza las distintas maneras en las que nuestras protagonistas se reconocen como víctimas y a la vez victimarias de su historia, al tiempo que actúan en ese día a día mostrándose como son, en la calle y en sus relaciones.

NOTA DEL DIRECTOR

Aunque en Colombia la prostitución es legal, la sociedad tejé prejuicios e hipocresías que obedecen a una moralidad especifica y religiosa, restringen a la persona que ejerce este oficio a un escandalo, despojándola de sus derechos sociales básicos. Acompañamos íntimamente a estas mujeres en su proceso de visibilizarse en una sociedad que las prejuzga y estigmatiza. Buscando con ello, el poder de su voz, expuesta al mundo, cuatro mujeres contaran su historia desde sus sentires más profundos. 6 años de largo seguimiento nos ha llevado a impregnarnos de sus desdichas y sus alegrías como mujeres dentro del oficio de la prostitución y un futuro sin el mismo.